Cuaderno

DIARIO DE UN MONTAJE

 Bajo este aburrido título, se esconde el intento de hacer una especie de ccuaderno bitácora de  los ensayos de Vania. He pensado en escribir este diario por la sencilla razón de que al final de cualquier proceso, siempre lamento no haber hecho un seguimiento. Así que hoy, empiezo . He dudado en poner como título: «Diario de un viaje», que tal vez sería más adecuado debido las emociones que provoca el hecho de encerrarnos en una sala de ensayo y no saber dónde ni cuándo saldremos; y me temo que ese es el objeto de todo viaje: alejarse de un universo conocido para adentrarse en una multitud de universos por conocer; pero como no estoy acostumbrado ni a escribir un diario, ni a escribir prosa, después de pensarlo mucho he optado por esta cabecera más prosaica y creo, más alcanzable. Dicho esto consideraremos este primer día de hoy como día 1

Día 1

Empezé a desmontar el Tío Vania para el estreno   en el Teatre Lliure, hace un par de años.  Hoy, de cara al estreno en el Fernán Gómez, en Madrid, vuelvo a ello. Mi manera de ensayar se basa en la práctica del mecano.¿Recuerdas aquellos juegos que corrían por todas las casas cuando los niños todavía jugaban con las manos y construían objetos de madera y mecano y puzzles? Pues así hago yo. Desmonto la obra yo sólo, día tras día, durante meses, sin escatimar preguntas, perdiéndome en las respuestas, para volver a montarlo otra vez a la espera de los actores. Después llegan estos, como marineros fuertes y animados dispuestos a acompañarme durante el viaje y como una rana abierta encima de la mesa del laboratorio, comenzamos a separar otra vez todas las partes.

¿La gran pregunta de hoy: Porque Tío Vania, pieza clave en la literatura dramática, me parece a primera lectura tan mala? ¿Por qué tenemos la sensación de que los personajes sólo se quejan de su vida absurda y no llegan a ninguna parte y proclaman sin cesar su incapacidad para ser feliz? ¿Por qué es tan difícil saber cuáles son sus intereses, sus deseos, sus sueños? ¿Tal vez el aburrimiento es el gran tema de esta obra? ¿Por qué cuando más avanzas en este texto menos lo entiendes?

Al final del ensayo he llegado a la conclusión de que tal vez Chéjov es tan grande porque sus personajes estan perdidos como nosotros en nuestras propias vidas. ¿Puede alguien realmente, sinceramente, responder acerca de sí mismo estas preguntas? ¿Alguien sabe realmente cuáles son sus deseos o intereses? ¿Hay alguien capaz de asegurar que en esta vida absurda que vivimos la tristeza y el aburrimiento nunca le sorprendió al girar la esquina?

Día 2

Una de las palabras más usadas por Chejov es “aburrimiento”. Un gran e insoportable aburrimiento. Un aburrimiento que va más allá de uno mismo. Un aburrimiento que se estanca y ronda dentro de nosotros y acaba por abatirnos. Un aburrimiento mayúsculo. Un aburrimiento con artículo incluido: el aburrimiento. El aburrimientos es este estado en que aún sin estar satisfechos de lo que somos o tenemos, tampoco hacemos nada por cambiarlo. Ni siquiera sabemos por dónde empezar y acabamos colocándonos en un punto fuera de nosotros mismos, por encima de nuestras cabezas, para  poder así observarnos como objetos de estudio. De esta manera nos lamentamos de todo aquello que nos rodea, y dedicamos tanto esfuerzo a esta acción, que después ya no nos quedan fuerzas para hacer nada más. Y así el aburrimiento, este aburrimiento con artículo incluido, acaba por convertirse en el único objeto de nuestro desafortunado pensamiento.
Si pensamos que Chéjov combinó su oficio de médico, con una ferviente actividad literaria, y aún así encontró tiempo para plantar árboles en el jardín de su casa , es evidente que demasiado tiempo para aburrirse no debía tener. Esto me da que pensar que cuando el autor escribe Vania pretende alertarnos del peligro que este vicio nos puede reportar. Hay que luchar contra el aburrimiento con todas nuestras fuerzas, sin desfallecer, trabajando sin cesar. Esta, creo es la llave del montaje. El aburrimiento como generador de nuestra acción.

Cada día que pasa me gusta más Chéjov. Nunca he tenido delante de mí un texto tan complejo como éste; Ya sea como actor o como director. y en este caso hago las dos cosas. Entender completamente este texto es tan difícil como pescar un salmón con las manos desnudas. Por mucho empeño que le pongas se escapa. De poco ayuda pensar con la cabeza cuando lo que deberíamos hacer es escuchar con los sentimientos. Pensando cómo explicar la sensación que esto me provoca (no de confusión, si no de pasión) me he encontrado de golpe con estas palabras de Gorki. Palabras de una carta que este envió a Chejov después de ver «Tío Vania» en el teatro.
… Como puede ver, su obra ha dejado en mí un temor, una angustia similar a la que sentí hace mucho tiempo, en mi infancia: tenía en mi jardín un rincón donde podía, con mis propias manos, plantar flores que crecían allí fácilmente. Pero un día, al ir a regarlas, vi el parterre removido, las flores quebradas y, tendido sobre ellas nuestro cerdo, nuestro cerdo enfermo, que se había roto la pata trasera. Pero el día estaba radiante y el maldito sol brillaba con una intensidad particular e indiferente sobre el desastre y los pedazos de una parte de mi corazón… 

(Correspondencia de Chejov/Gorki, Ed. Funambulista)

Después de leer esto me doy cuenta que me gustaría mucho dejar pasear un cerdo libremente por el escenario mientras nosotros gesticulamos penosamente en ruso y hacemos teatro.

Día 3 

Acto III “Tío Vània”; Sònia“ No encuentro la palabra justa”

La palabra justa! Qué importante es encontrar la palabra justa. Cuántas veces nos habremos sorprendido sin encontrar la palabra justa. Quien no se ha equivocado alguna vez, y después ha lamentado haber dicho aquello que no tocaba, por no encontrar la palabra justa. Cuantas veces hemos tenido un nudo en la garganta y no hemos sabido deshacerlo por no encontrar la palabra justa. Aquello que provoca que el pensamiento se convierta en acción es esa palabra justa, precisa, sin ambiguedades. Cuando no somos capaces de formular esa palabra; cuando decimos amor y pensamos en afecto; cuando queremos retener a alguien a nuestro lado pero le decimos adiós; cuando odiamos y en el fondo deseamos; cuándo… cuándo… cuándo… Cuántas veces la cabeza nos engaña y el cuerpo se confunde! Vania al final de la obra consigue decir: “Estoy tan triste…” Qué habría pasado si hubiera dicho en voz alta ese pensamiento durante el primer acto? Quizás hubiera sabido contra qué luchaba. Quizás hubiera recibido ayuda de sus compañeros de escena. Quizás no tendríamos una de las grandes obras del teatro universal. Vania necesita toda una obra para llegar a comprender lo que le pasa y encontrar la palabra justa. Y entonces, con sencillez, Sònia le responde: “Tenemos que vivir”. Estas dos réplicas concluyen, a mi parecer, el texto. (Aunque de esto hablaremos otro día)

Sin palabra justa, no hay acción.

Y esto me lleva a pensar a nuestra sociedad. Mientras nos conformemos asumiendo que nuestro problema es la crisis no saldremos de ella. La crisis de qué? Económica, de valores, de amor hacia el otro? De qué? Debemos continuar buscando la palabra justa para entender en qué punto de la historia de la humanidad nos encontramos, si no queremos esperar a llegar al final de la obra para poder avanzar. Demasiado tarde, me temo.

Quién todavía piense que Vania sólo habla de un grupo de rusos aburridos al final del siglo pasado es muy ingenuo. Pienso que Chéjov también habla de esto. No de nuestra crisis, eso está claro, pero sí del hecho, que si no sabemos lo que nos para nos será muy difícil avanzar.

 Día 4 

Hemos llegado a la conclusión de que el Tío Vania podría reducirse en esta breve sinopsis:
Vania y Sonia administran una casa que pertenece al profesor Serebriakov. En esta casa también vive Teleguin, amigo de la familia, y una vez al mes encontramos el Dr. Astrov que los visita. El profesor Serebriakov, ha decidido, de pronto, ir a pasar unos días a su casa con su mujer Ielena. Unos días que finalmente parece que serán bastante más tiempo; cosa de un siglo. La idea de un siglo juntos compartiendo casa, desespera a Vania que no ve el momento de vengarse del profesor Serebriakov por haberle robado su vida, o esto es lo que Vania siente en estos momentos. A su vez, la decisión de quedarse un siglo en esta casa exaspera a Sonia que además de dedicarse con absoluta devoción a curar la enfermedad del profesor Serebriakov no puede soportar el hecho que  Ielena se casara con el Profesor Serebriakov siendo tan y tan guapa. Además, Sonia está secretamente enamorada del Dr. Astrov que a su vez está empezando a perder la cabeza por la Ielena, esta chica tan y tan guapa. Tanto le acabará gustando al Dr. Astrov, Ielena que osará seducirla, auqnue sin éxito, pues ella lo rechazará por su abnegada dedicación hacia su marido, el profesor Serebriakov al cual ya no quiere ni poco ni mucho. Vania, como decíamos, está dispuesto a vengarse del profesor Serebriakov y no desaprovecha la ocasión de proclamar abiertamente su amor hacia la mujer de este, Ielena otra vez. Ielena pero, no le ama, o en todo caso de un amor que es más amistad que no  amor de perder la cabeza. Astrov, no lo hemos dicho antes pero era de esperar, por si no era poco, no siente amor alguno por Sonia, afecto sí, pero de amor ni gota. Mientras todo esto pasa Teleguin, no nos habíamos olvidado de él sigue enamorado de su mujer, aunque esta ni sale en la obra ni sabemos como se llama, la cual lo abandonó en el mismo día de su boda por carecer de atractivo alguno.

Y mientras todo esto pasa comen, duermen, beben vodka y hablan del tiempo.
Realmente no difiere mucho de nuestras vidas.

Día 5

SÒNIA: Tenemos que vivir. Tenemos que vivir, Vània . Viviremos una serie muy larga de días y noches; soportaremos con paciencia las pruebas que el destino nos ponga delante. Trabajaremos para los otros, ahora y cuando seamos viejos, sin reposo, y cuando llegue el momento diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que todo ha sido difícil y entonces el universo tendrá piedad de nosotros… y descansaremos. Descansaremos. 

La primera vez que leemos este texto, tenemos un fuerte sentimiento de derrota hacia la vida. Como si no pudiéramos hacer nada, pues esta es absurda, sórdida, horrorosa e implacable. Teniendo en cuenta que este monólogo cierra la obra podríamos llegar a caer en la tentación de leerlo como un acto de resignación. Es decir si después de todas las peripecias de la obra a Sònia sólo le quedan fuerzas para decir este monólogo sobre el futuro que se acerca, está claro que entendemos que se resigna a vivir una vida sin ninguna clase de esperanza. Yo, pero, quiero romper una lanza hacia algo más que la resignación de Sònia hablando del trabajo. Nuestra cultura ha crecido sobre la fuerza del trabajo. Pero desde la aparición del ocio como un bien para mejorar nuestra calidad de vida, el trabajo ha acabado por ser definido como una lata. La mayoría de las personas creen que trabajar es la gran cruz de la humanidad. Es esa actividad en la que el hombre se ajena de sus sueños durante casi tres cuartas partes de su actividad diaria. Pero no quiero ni imaginar que seria de nuestra sociedad sin el trabajo. Tengo la sensación de que Txèkhov habla de esto, cuando retrata unos personajes apáticos, inactivos e incapaces de hacer nada para salir de esta insoportable monotonía. Dejadme decir, aunque quizás algunos no estéis de acuerdo, que el trabajo también podría ser aquella actividad que nos aportara crecimiento, comunicación y que nos permitiera salir de nuestra esfera personal para interactuar con el mundo. Yo creo que Sònia se refiere a esto. No habla de llenar la vida con un trabajo mecánico y rudimentario que no nos aporte nada más que el beneficio económico, sino que habla de llenarnos de acción. Una acción hacia los otros, con responsabilidad hacia ese trabajo y amor hacia esa dedicación y hacia quienes nos rodean. Chéjov en sus obras y cuentos siempre critica a los jugadores de cartas, los bebedores consumados y el resignado aburrimiento de su decadente sociedad. Pero al mismo tiempo llenó sus textos de personajes con unas enormes ganas de cambio. Un cambio social y personal en búsqueda de un mundo mejor. De esto, creo que habla realmente este monólogo.

 

2 comentarios en “DIARIO DE UN MONTAJE

  1. Lo que comenzó como una curiosidad, terminó con una lectura que me tocó muy profundo.. dejaré de leer por hoy porque no puedo ver de frente estas cartas que escribes como si fuera yo misma quien las escribe… y solo quería precisamente olvidar por unos instantes.
    Pero volveré después mejor preparada..
    Gracias por dar vida a tus pensamientos en forma e obras y cartas.
    P.D Excelente actuación en Los Misterios de Laura! los descubrí ya tarde pero me encantó! los vi mas de 3 veces :O

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